jueves, 25 de septiembre de 2014

:Chat::





7:29


no pretendo que comentes
sos una extra de tv lectora del limbo ausente
inicial porque "visto por todos"
final porque el teléfono no suena

el castigo es siempre un gran arma, ey
dejo de desearte,
estas siendo castigado,
hasta que no entiendas las reglas no funciono

pero no entiendo las reglas
si las entendiera sería otra persona
que entiende las reglas
y eso ya es aledaño

tu dios quisiera que me acercara sin rebusque. sin laberintos. 

sin las mismas circunstancias. sin encuentros suburbanos intranet.
tu dios quisiera saberme sabio
constante
eterno internauta de mi plagio
de mi mismo

que tuvieras mi traje de halloween en marzo 
disfrazándome de tu piel errante
de tus nodos internos y sonrisas efímeras
de tu cuerpo voraz y tu carne permisible
de mis ganas de no ser yo tanto para ser vos más y detenerme en tu pecho para escupirte mi ánimo de nostalgia
de inframundos
de diluvios de alcohol punzante
de invitaciones a deshora y con deshonra
de ser menos de lo que suele dictar la imagen que le revoleo a mi espejo
cada día
cada noche larga de mi mismo



7:42



jueves, 21 de agosto de 2014

de cuando la gente se va




La gente se va (y suele irse) por reflejo y gusto ajeno. Nadie disfruta más el partir que el vidente en tercera que hace las veces de futuro relator de historias incontables. Es por eso que a cada acto nuestro vislumbrado por un alguien más, le ponemos tanto esmero y la improvisación del momento en que creemos vivir más a pleno. Brillamos a la altura de Nínive. Somos el uno en el instante en el lugar adecuado. Y hacemos de eso el arte de trascender ese momento. Mientras falte el público reñimos y escupimos el suelo en que dormimos. Mientras falte el auditor no hay discurso valedero. Pero si alguien que está mira el derredor sabemos que algo no está bien. Y la pregunta es otra vez... "Me voy? O me quedo?" A fin de cuentas es siempre la misma cosa. Si me voy nunca me voy a menos que lo vaya. Si me quedo, no me quedo si no tengo al menos ganas de que se queden conmigo. Ave.

miércoles, 20 de agosto de 2014

ma, llegué bien :)




Mamá, llegué bien... Sí... todo bien... es un viaje de una hora, ma... Sí, quedate tranqui, en serio... está bien que te preocupes... qué cosa es la que te preocupa tanto? ... no, no me estoy convirtiendo en un pelotudo, ma, ya era asi antes de tomarme el bondi... no, poca... poca gente pero venía un pibe en el asiento de atrás que no paró de hablar desde que subió tipo nueve menos cuarto hasta las nueve y treinta y seis... para que te mentiría?... porque lo decía el boleto y ahí me bajé yo pero seguía... no sée, hablaba de lo injusta que es la vida con él porque le salió una actividad con sus amigos y él no quiere dejar sus seis horas como ayudante de cátedra porque es mucha guita y a él le sirve y de repente no quiere estar en ese lugar donde todos son unos hippies sucios y el no sabe con quién hablar de cosas importantes como el destino del país y la inflación que sufre por tv... no se, se ve que era la novia, o una amiga pero que la trataba para la mierda eso sí, no se entendió bien por qué... eh? Porque se le cortó en un momento la llamada y le batió "sí, pero yo no escuché ningún 'se cortó' así que me cortaste vos, bueno, bueno, te estaba diciendo..." y así la llevaba a la pobre piba por todos esos lugares que el imagina mientras en el colectivo, te lo juro ma, no volaba una mosca, el resto de la gente estaba misteriosamente en silencio y el cole pasaba por la autopista, por esa parte viste que termina el pueblo y arranca el otro, pero entre medio hay campo despoblado aún y como había luna llena se iluminaba todo y la verdad me acordé de los lunáticos y algunas mareas, y de todas esas cosas de las que uno reniega siempre pero que a decir verdad no están tan mal junto al zumbido ronco del motor constante y la voz del pibito ese que se comía el mundo despotricando contra un amigo de él, contra el profesor y el injusto mérito académico que le tocó y dejándonos saber a todos que nadie es tan perfecto como para mirar a los demás y decepcionarse, porque capaz, ma, alguna vez fui yo ese pelotudo o lo voy a ser y seguramente intente cambiarlo, cosa que no está en mente de ese pibe en particular, pero bueno ma, llegué bien... no, no hay nada de comer... ma, si sigo hablando con vos me va a cerrar la granja.