jueves, 21 de mayo de 2015

Incorporación biológica



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Se crece, se madura, se internaliza, de diferentes maneras: la terapia del choque; la dislocación desde la pérdida; la revelación psicotrópica; el despertar religioso o chamánico, y la incorporación biológica. 
Me detengo en esta última por ser el objeto de estudio. Se está ante la incorporación biológica de nuevas ideas o libertades, cuando uno advierte, casi de repente, ciertos síntomas que afligen el sistema espiritual. Algunos de ellos, los más recurrentes, operan en el siguiente orden: molestia respecto del estado general de cosas, desenvolvimiento social leve a duramente desalineado, malestar intestinal, trapos de piso viejos y rugosos que se estrujan a la altura del esternón, golpes a la psiquis de parte de percepciones repentinas y epifanías no deseadas, recaptación y recurrencia del pensamiento, sensación de lumbalgia adolescente – en el caso en que los huesos crecen más rápido que los músculos y éstos tiran fuertemente- pero a nivel hiperdérmico (el alma se ensancha de repente y el cuerpo aún no consigue contenerla).

Dado este cuadro, se habla de incorporación biológica del aprendizaje de vida. 

Indicaciones generales para sobrellevar la afección: aislamiento, reflexión activa, introspección, dilucidación de soluciones posibles, terapia cognitiva de comportamiento, resquebrajamiento, abandono momentáneo e insight. 

Farmacología: --, --, --  y/o --, pudiendo reforzarse con dosis moderadas de -- . Al menos una vez al día, con el desayuno o luego de la cena.

Duración del tratamiento: relativo a cada paciente; se estipula mejoría en no más de 15 (quince) días hábiles, de acuerdo al calendario Maya. 




         ** Para certificados, notificarse y pedir turno en recepción.





                                                        




martes, 31 de marzo de 2015

Charlas de ascensor



Carlitos, el conserje del edificio, usa el ascensor para hacer tareas varias. En el segundo piso se sube y como la vieja consorcista le cierra la puerta en la cara y ya no le presta atención, me mira y me sigue hablando a mi.
- La felicidad cuesta muy poco en realidad, Loza. Si vale o no vale es cosa tuya. Pero cuesta poco. Y no es un descubrimiento de iluminado ni una revelación psicodélica, ni mucho menos. No. Es al fin y al cabo la voluntad de sacarse el ruido a masa de la cabeza, de incursionar en el ahora, sí, exactamente ahora no hacés otra cosa que escucharme, o no? Es, en parte, encerrarse en un espejo de 360 grados... y mirar; es dejar de intentar perpetuar los estados, es saber el comienzo pero no el final. Y saber que indefectiblemente hay un final. La felicidad, me temo, tiene más gusto a espíritu de reposo en el eterno cambio que a la tierra prometida que nunca, yo te aseguro que nunca, te va a llegar tan verde como la veías desde lejos... yo bajo acá.



                                                 





martes, 16 de diciembre de 2014

Algo hay que hacer.




Sí. Algo hay que hacer. 
Cuando te desnudan el alma en código morse pero con las mismas palabras con las que vas a comprar vino, algo hay que hacer. 
Cuando te aparecen de repente en un agujero espacio.tiempo.extraño que nunca estuvo ahí y te gritan que han avanzado un cuadrito en la oca, hay que hacer algo. 
Cuando te cuentan un secreto a los gritos con lujo de detalle a la vista de todos y aun así es que te lo cuentan,  algo hay que hacer. 
Vos caminás a la verdulería y eso de pensar en lo menos productivo te lleva a darte cuenta de que hay que hacer algo. Porque de seguir así, de explotar para adentro, de desalinear y tirar el cuerpo a tierra en cualquier trinchera por las bombas por las dudas por el ruido por la dignidad, de esperar y no dar abasto y dejar que el optimismo nos invada cada vez que pateamos fuerte al medio y es gol, de planear por cuenta nuestra sin que nos confiesen, sin que nos obstruyan, de jugar a la escondida solos y sin cuenta, de seguir así se desarma el espejismo como se desarman las copas contra el piso pero en cámara lenta, por más grande que sea el deseo de beber de que uno este armado.

Algo hay que hacer.