jueves, 4 de junio de 2015

jueves, 21 de mayo de 2015

Incorporación biológica



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Se crece, se madura, se internaliza, de diferentes maneras: la terapia del choque; la dislocación desde la pérdida; la revelación psicotrópica; el despertar religioso o chamánico, y la incorporación biológica. 
Me detengo en esta última por ser el objeto de estudio. Se está ante la incorporación biológica de nuevas ideas o libertades, cuando uno advierte, casi de repente, ciertos síntomas que afligen el sistema espiritual. Algunos de ellos, los más recurrentes, operan en el siguiente orden: molestia respecto del estado general de cosas, desenvolvimiento social leve a duramente desalineado, malestar intestinal, trapos de piso viejos y rugosos que se estrujan a la altura del esternón, golpes a la psiquis de parte de percepciones repentinas y epifanías no deseadas, recaptación y recurrencia del pensamiento, sensación de lumbalgia adolescente – en el caso en que los huesos crecen más rápido que los músculos y éstos tiran fuertemente- pero a nivel hiperdérmico (el alma se ensancha de repente y el cuerpo aún no consigue contenerla).

Dado este cuadro, se habla de incorporación biológica del aprendizaje de vida. 

Indicaciones generales para sobrellevar la afección: aislamiento, reflexión activa, introspección, dilucidación de soluciones posibles, terapia cognitiva de comportamiento, resquebrajamiento, abandono momentáneo e insight. 

Farmacología: --, --, --  y/o --, pudiendo reforzarse con dosis moderadas de -- . Al menos una vez al día, con el desayuno o luego de la cena.

Duración del tratamiento: relativo a cada paciente; se estipula mejoría en no más de 15 (quince) días hábiles, de acuerdo al calendario Maya. 




         ** Para certificados, notificarse y pedir turno en recepción.





                                                        




martes, 31 de marzo de 2015

Charlas de ascensor



Carlitos, el conserje del edificio, usa el ascensor para hacer tareas varias. En el segundo piso se sube y como la vieja consorcista le cierra la puerta en la cara y ya no le presta atención, me mira y me sigue hablando a mi.
- La felicidad cuesta muy poco en realidad, Loza. Si vale o no vale es cosa tuya. Pero cuesta poco. Y no es un descubrimiento de iluminado ni una revelación psicodélica, ni mucho menos. No. Es al fin y al cabo la voluntad de sacarse el ruido a masa de la cabeza, de incursionar en el ahora, sí, exactamente ahora no hacés otra cosa que escucharme, o no? Es, en parte, encerrarse en un espejo de 360 grados... y mirar; es dejar de intentar perpetuar los estados, es saber el comienzo pero no el final. Y saber que indefectiblemente hay un final. La felicidad, me temo, tiene más gusto a espíritu de reposo en el eterno cambio que a la tierra prometida que nunca, yo te aseguro que nunca, te va a llegar tan verde como la veías desde lejos... yo bajo acá.