martes, 31 de marzo de 2015

Charlas de ascensor



Carlitos, el conserje del edificio, usa el ascensor para hacer tareas varias. En el segundo piso se sube y como la vieja consorcista le cierra la puerta en la cara y ya no le presta atención, me mira y me sigue hablando a mi.
- La felicidad cuesta muy poco en realidad, Loza. Si vale o no vale es cosa tuya. Pero cuesta poco. Y no es un descubrimiento de iluminado ni una revelación psicodélica, ni mucho menos. No. Es al fin y al cabo la voluntad de sacarse el ruido a masa de la cabeza, de incursionar en el ahora, sí, exactamente ahora no hacés otra cosa que escucharme, o no? Es, en parte, encerrarse en un espejo de 360 grados... y mirar; es dejar de intentar perpetuar los estados, es saber el comienzo pero no el final. Y saber que indefectiblemente hay un final. La felicidad, me temo, tiene más gusto a espíritu de reposo en el eterno cambio que a la tierra prometida que nunca, yo te aseguro que nunca, te va a llegar tan verde como la veías desde lejos... yo bajo acá.



                                                 





martes, 16 de diciembre de 2014

Algo hay que hacer.




Sí. Algo hay que hacer. 
Cuando te desnudan el alma en código morse pero con las mismas palabras con las que vas a comprar vino, algo hay que hacer. 
Cuando te aparecen de repente en un agujero espacio.tiempo.extraño que nunca estuvo ahí y te gritan que han avanzado un cuadrito en la oca, hay que hacer algo. 
Cuando te cuentan un secreto a los gritos con lujo de detalle a la vista de todos y aun así es que te lo cuentan,  algo hay que hacer. 
Vos caminás a la verdulería y eso de pensar en lo menos productivo te lleva a darte cuenta de que hay que hacer algo. Porque de seguir así, de explotar para adentro, de desalinear y tirar el cuerpo a tierra en cualquier trinchera por las bombas por las dudas por el ruido por la dignidad, de esperar y no dar abasto y dejar que el optimismo nos invada cada vez que pateamos fuerte al medio y es gol, de planear por cuenta nuestra sin que nos confiesen, sin que nos obstruyan, de jugar a la escondida solos y sin cuenta, de seguir así se desarma el espejismo como se desarman las copas contra el piso pero en cámara lenta, por más grande que sea el deseo de beber de que uno este armado.

Algo hay que hacer.



jueves, 25 de septiembre de 2014

:Chat::





7:29


no pretendo que comentes
sos una extra de tv lectora del limbo ausente
inicial porque "visto por todos"
final porque el teléfono no suena

el castigo es siempre un gran arma, ey
dejo de desearte,
estas siendo castigado,
hasta que no entiendas las reglas no funciono

pero no entiendo las reglas
si las entendiera sería otra persona
que entiende las reglas
y eso ya es aledaño

tu dios quisiera que me acercara sin rebusque. sin laberintos. 

sin las mismas circunstancias. sin encuentros suburbanos intranet.
tu dios quisiera saberme sabio
constante
eterno internauta de mi plagio
de mi mismo

que tuvieras mi traje de halloween en marzo 
disfrazándome de tu piel errante
de tus nodos internos y sonrisas efímeras
de tu cuerpo voraz y tu carne permisible
de mis ganas de no ser yo tanto para ser vos más y detenerme en tu pecho para escupirte mi ánimo de nostalgia
de inframundos
de diluvios de alcohol punzante
de invitaciones a deshora y con deshonra
de ser menos de lo que suele dictar la imagen que le revoleo a mi espejo
cada día
cada noche larga de mi mismo



7:42