jueves, 16 de junio de 2016

los precios del mercado

el encuentro no habido ni planeado
el abismo de horarios intra siesta outra 3 am
el deseo aplacado por los cuerpos del delito perdonado
de antemano
el insomnio muerto en la bolsa
de desparpajos muertos
el inconsciente y la llamada perdida en el limbo
del wi fi sin consideraciones
el improviso sin música de fondo
el grito siempre oculto y tras la bisagra
de páginas casi olvidadas en las narices
que arden húmedas
a vaso dejado de cerveza caliente
que nunca se hubo llenado
del todo
que adoró de lejos la botella
el salve nunca sabido
y los viajes interespaciales dentro del cuerpo
bajo lenguas ásperas vibrantes
el manto pudiente de olores a los cuerpos salidos
de una ducha errónea
el maestro gritando a la clase
que hoy no hay maestro
porque sigue entongado en la cama de algún sarna
sin pudor
el error
siempre el error
recorriendo los cielos no tan azules como pretende martika
el golpeteo en la puerta
que torna en violación
de la propiedad privada y ajena
el desastre sobre la carne
y el descarne en las letras
también a destiempo
y permisivo para con los ilusos
que intentan sabiduría de entrecasa
y de libros viejos de reglas de antaño de visiones elegantes de carteras con brillitos
y la solemnidad de los velorios ausentados
y la presencia del tabaco barato
del alcohol barato
de la hierba de a ratos
de las tripas
revueltas en un guiso sin dulce
que digieren los tribunales, sin enterarse
de los modos procesales
que tiene una luz en la ventana 3 a las 5
que mira a un tipo que pide un pase
sin recato
para dejarse entrar en la carne de la carne que hiere la carne
siendo que la carne
hoy día y vaya uno a saber por qué
está tan pero tan cara.

miércoles, 24 de febrero de 2016

Reporte n°1.



Estoy analizando fríamente la situación. Estoy contemplando los pros y los contras. Estoy mesurando los posibles daños, propios y colaterales a terceros, por transición. Estoy contabilizando las pérdidas materiales. Recapitalizando el patrimonio disperso a lo largo de tu inmueble. Estudiando los informes de tus amigas y confrontándolos con los dichos de tus vecinos. Estoy promediando el tiempo invertido de forma conjunta que pueda contabilizarse como valedero y bien vivido con el tiempo invertido en desencuentros o ausentismos. Estoy calculando las posibilidades que se abrirían ante la división y estableciendo el conjunto de ellas que realmente podrían ser favorables a esta entidad. Visualizando la fusión con otras firmas. Contemplando el nivel de productividad de las horas inactivas. Programando el sistema de solvencia del catering a partir de la fecha. Estoy imprimiendo las recomendaciones que envían los accionistas de la empresa y desechando los documentos que anteriormente representaron operaciones infructuosas. Previendo el riesgo de requiebre psicológico a mediano y largo plazo. Imaginando la interacción en algún meeting after office con la versión nueva y reluciente de tu antigua simpleza. Disfrutando la analogía con el sueño de un sol y de un mar y una vida peligrosa en el corto plazo. Armando collages de músicas y escritos en 3D que me dejen visitar los escenarios nunca recorridos. Deseando levemente que la escena sea más verdad en mi cabeza y en tu recuerdo que en la imagen que se deshace con el humo del cigarrillo o con las líneas rectas de un dibujo en la mesa o en los baños de los bares que no nos esperan otra vez ni nos sacuden contra el piso transpirados y con olor a madrugada interminable, siempre a deshora, siempre en curso contrario, siempre casuales, siempre intenso hasta que el cuerpo no lo aguanta, siempre perdiendo contacto con el resto, siempre con ojeras, siempre levantando el estandarte del no me importa, del seguí por favor, del ya no quiero verte, de volver a verte como de inmediato, como sin planearlo, como si estuviéramos de paso, como si no nos fuéramos a volver a encontrar, como no se debe, como pueden pocos, como no creo que olvidemos más aunque tantas formas a partir de hoy se nos ofrezcan para hacernos estrictamente felices. 
Estoy redactando el informe. Solemne. 

domingo, 6 de septiembre de 2015

Tres cuartos



Acaso el mundo está hecho de pequeñas conexiones, frágiles y continuas, de al menos tres o cuatro lazos. Acaso se puedan contar las personas que hemos conocido a lo largo de nuestra vida en tres o cuatro fotos de tres o cuatro gentes que han sido tres o cuatro veces las mismas personas. Que han vivido tres o cuatro veces a lo largo del tiempo eterno tres o cuatro vidas bastante diferentes entre sí pero tres o cuatro al fin. Que nos han dicho tres o cuatro palabras de una vez o en tres ocasiones, acaso cuatro. Acaso el tiempo no pueda medirse ya de otra forma que en tres o cuatro cuartos de tiempo. En vidas de terceros que son cercanos en tercer grado, dentro o fuera de nuestros cuartos. En cuartos que aún quedan del vino a medias o todo esparcido por el cuarto, ya perdido. Enlazado a cadenas de oraciones que se enlazan a cadenas de personas que se unen entre sí por grados de tres o cuatro vínculos que se repiten y repiten y repiten y repiten y repiten hasta el número que ya no es tres ni cuatro pero nos deja ver casi entre destellos de insights preciados y preciosos como los diamantes para siempre que todo está así de cerca y al alcance e infinitamente unido hasta la lejanía infinita por lazos de tres y lazos de cuatro.